A propósito de algunas cosas que andan pasando por la blogosfera BDSM, y que tocan tangencialmente a Mi Casa, al menos en lo que se refiere a la utilización de la opinión, sin duda autorizada, de Mi esclava e{_Az_} sobre los Dominantes en general, no puedo dejar de pensar en que quizá sea bueno recordar un par de cuestiones que deberían ser evidentes, pero que parece que no lo son tanto.
Sin entrar en los casos concretos, sobre los que no tengo más información que lo que cuentan unos y otros, veo que se esgrimen como pruebas irrefutables de lo siniestro, desalmado y brutal de los Dominantes a los que se quiere desautorizar el hecho de que tras una sesión quedaran marcas u otras secuelas leves más o menos duraderas. Veo cómo una sumisa, participando del clima de indignación, explica cómo una vez ¡a punto! estuvo de sufrir un desvanecimiento por no tener el irresponsable en cuestión a mano unas tijeras para librarla de sus ataduras con la suficiente rapidez. Veo, en resumen, poca comprensión sobre el riesgo inherente a prácticas usuales en el BDSM.
Repito que no entraré a valorar si los Dominantes mencionados eran irresponsables, brutales y/o desalmados, pero conviene recordar para aquellas sumisas que no hayan acabado de entender bien el origen y sentido de la expresión “Sensato, Seguro y Consensuado” que cuando acceden a mantener una sesión con un Dominante en la que tienen lugar prácticas potencialmente peligrosas como juegos de impacto, o simples ataduras, NADIE puede garantizar que no existan accidentes no deseados, mareos, desvanecimientos repentinos, ni mucho menos que vaya una a salir de las mismas sin un hematoma pertinaz.
Es obvio que salvo aquellos psicópatas peligrosos (que los hay), cualquier Dominante responsable intenta que todo transcurra sin que la integridad física de la sumisa se vea dañada. Por otro lado, creo que puedo atreverme a asegurar que cualquier Dominante con alguna experiencia se ha llevado algún susto que otro por el camino, bien por un error propio, bien por la maldita Ley de Murphy que a veces asoma por donde menos se espera...o inducido o confundido por la propia sumisa.
Es verdad que en todos los casos el responsable de la situación es el Dominante, quien debe asumir dicha responsabilidad en su totalidad. Yo por esto soy bastante cauto con el concepto de palabra de seguridad, dado que descarga parte de esa responsabilidad en la sumisa, quien puede que no se encuentre suficientemente capacitada para evaluar el riesgo en que se encuentra. Hay situaciones potencialmente peligrosas de apariencia inocua, y muchas veces las sumisas están dispuestas a correr riesgos excesivos, o a aguantar más de lo razonable, sin entender bien las posibles consecuencias.
La única forma de minimizar los riesgos es que exista una comunicación fluida antes y durante la sesión. El problema es que me da la impresión de que cada vez se está menos equipado en cuanto a capacidades de comunicación para entablar las negociaciones que son imprescindibles para asegurar en lo posible que los resultados del encuentro sean al menos aceptables para ambas partes. Muchas veces se resuelven las cosas con sobreentendidos, se dan cosas por supuestas, se escucha sólo lo que se quiere oír, y se viven fantasías independientes entre sí en la creencia de que ambas partes hablan de lo mismo. Luego, cuando las cosas se desbocan, es demasiado tarde para hablar, y unas prefieren apretar los dientes y aguantar mientras los otros creen que todo forma parte del guión que ellos mismos habían escrito.
Cuando el resultado no es el que se esperaba, cuando el éxtasis soñado se convierte en miedo, asco o algo peor, hace falta mucha presencia de ánimo para resistir la tentación de reclamar a la otra parte su responsabilidad en el desastre.
Y la cosa es que sí, es cierto que ésa responsabilidad es del Dominante, pero para que lo sea de verdad la sumisa debería haberle cedido la parte que le toca a través de ésa Entrega de la que tan poéticamente se habla, y que no consiste en lanzarse al abismo sin comprobar antes si hay o no una red, sino en depositar en Él su confianza después de haberse asegurado de que es suficientemente merecedor de ella, y aceptar las consecuencias de cualquier riesgo razonablemente asumido por ambos a partir de ese momento.
Mientras alguna de las partes se limite a ver al otro como un mero comparsa a través del cual realizar sus fantasías será imposible que las cosas puedan funcionar. Para evitar eso no hay otro camino que entablar una relación que debe ser antes que nada una relación entre personas, y no entre roles. Para eso hace falta tiempo, y contacto personal. De esa forma, cuando algo sale mal, o cuando alguien comete un descuido (¡las tijeras!), o cuando alguien se deja llevar por el momento y hiere, o se deja herir, los mecanismos para solucionarlo podrán ser los que deberían regular las relaciones entre adultos responsables: el diálogo, la comprensión, el perdón…o la separación civilizada, que es aquella en la que cada uno se lleva guardados en la maleta sus propios errores, y no los del otro. Y si no, y las cosas se han ido de las manos de forma que no hay reparación posible por esa vía, están los tribunales, que es el mecanismo que pagamos entre todos para eso.
Si cada vez que un intento mal planteado falla alguien pone en marcha el ventilador sin más resultado que salpicar odio, resentimiento, amargura, dolor y decepción a los cuatro vientos sin el menor atisbo de autocrítica, no ayuda a evitar que eso le pueda pasar a otros…ni a sí mism@.
Serving with Intent: The Art of Being Present in Submission
Hace 4 semanas

ya,si todo esto está genial...
ResponderEliminarpero es que resulta qué, en todos los casos se habla de Un dominante concreto...
ya es casualidad, no?
te emplazo a leer sueños y realidades donde se habla de la misma persona con una niña de 18 años
Un saludo
No en "todos" los casos, sino en "éste" caso se habla de un Dominante en concreto, como es natural en cualquier relación entre personas "concretas". Este tipo de historias no son nuevas, aura, aparecen cada dos por tres, y ya he dejado escrito con bastante claridad que no pienso entrar en lo "concreto", no tengo información suficiente ni ganas de conocer detalles de la vida íntima de los demás.
ResponderEliminarNo tengo mucho que añadir a lo ya escrito, aparte de que, en mi opinión, la afición que tenemos los españoles a linchar moralmente al prójimo sin mediar juicio justo es una de esas cosas que convendría erradicar cuanto antes de la sociedad en general y del BDSM en particular.
No descarto ni por un minuto la posibilidad de que, efectivamente, tú seas una santa y mártir y tu ex-aspirante a Amo y Señor un canalla sin escrúpulos, pero estoy en mi derecho a dudar de que sea conveniente para la buena marcha de la Humanidad que estas cosas se solventen a golpe de insultos y descalificaciones cruzadas.
Saludos,
Az.
P.S.: ¿La mayoría de edad no estaba en los 18 años?
Hola Azrael Arcángel,
ResponderEliminarMe gusto tu hilo, es imparcial y claro, se debería entender con facilidad.
Saludos
No, Sr. Azrael, ni soy santa ni soy martir, soy una mujer que ha sufrido unas consecuencias a raiz de las prácticas de un *señor* que no sabe parar... Su entrada no generalizaba, era concreta, aludiendo al escrito de su sumisa e{_AZ_}publicado en dos blogs donde se muestra que este *señor* se ha pasado...
ResponderEliminarY como habrá podido comprobar si no se ha detenido en lo exterior y ha profunzidazo que no he sido la única, sino varias mujeres más, siendo el caso más lacerante el expuesto por una niña de 18 años... No pido linchamientos, ni caza de brujas. Tan sólo digo que es malo generalizar cuando el caso es tan concreto con Un único*dominante*, que ahí más así? por supuesto... pero no piensa que sabiendo de uno y la multitud de testimonios, sabiéndolo.... habría que erradicar a ese tipo de personajillos del mundo BDSM ya que tanto daño hacen a la comunidad?
Un saludo
PD: aunque la mayoría de edad esté en los 18 años disculpa Vd esas prácticas descritas sobre ella?
Desde mi humilde opinión, he de decir o exponer que con Su Reflexión me siento bastante identificada. Esta tendencia tiende a muchos momentos especiales y diferentes, por ello tenemos que ser realistas, que dichas prácticas son en ocasiones con un alto nivel de peligrosidad. Quizás el ser Dominante adquiere una responsabilidad muy elevada, por ello, y no quiero hablar de Consenso, la comunicación de ambas partes y el conocimiento íntegro de ambas personas debe ser muy exhaustivo, pero ello no implica que en un momento puntual, ambos no fallen, desde la sumisión como bien indica, una sumisa puede creer o estar segura de que su aguante fisico o emocional no está al limite, porque en ese instante no tenga la capacidad para así asumirlo, y el Dominante no pueda percibir lo que ella no es capaz de decir. Y también se puede dar el caso contrario, que el Dominante esté explorando límites y esté convencido que la otra persona va a poder soportarlo, y ella por miedo, por respeto o por superación esté dispuesta a tolerarlo. Donde está el limite? Indudablemente se desconoce, por ello las prácticas extremas deben estar muy habladas, consensuadas y sobre todo muy vigiladas. De todos modos, por el rol que me toca, sé que ambas posiciones son muy complicadas, pero por mi experiencia reconozco que el ser Dominante conlleva a muchas mas percepciones. Como bien le decía a mi Amo, ser sumisa es muy sencillo, ser Dominante me resulta un gran esfuerzo.
ResponderEliminarUn saludo.
Maiko
Cada cosa que leo me hace sentir, que en su día, la cerveza la pago yo. Un saludo Caballero.
ResponderEliminaraura,
ResponderEliminarEntiendo que para tí ahora mismo tu historia sea lo único que existe en el mundo, pero para mí no pasa de ser una más, que en este caso me mueve a hacer una reflexión general. He dejado bien claro que ni tengo la información suficiente para opinar sobre tus relaciones íntimas, ni creo que lo hiciese si la tuviera.
He querido hacer una aportación constructiva en la esperanza de que pueda servir a alguien a evitar situaciones parecidas. Es obvio que a tí ya no te sirve, pero yo no puedo hacer nada al respecto.
Por lo demás, el concepto de "erradicar" a los demás se parece peligrosamente al de "lincharlos" ¿no te parece?.
Saludos,
Az.
Maiko,
ResponderEliminarGracias, me tranquiliza ver que se entiende lo que quiero decir.