Por algún motivo que se me escapa, esto del BDSM parece ser difícil de entender incluso para muchos de los que se dicen parte de este planeta del Sistema Fetichista. Conozco a una encantadora pareja sadomasoquista quienes me comentaban hace algún tiempo su irritación por el hecho de que en fiestas y reuniones muchos suelen dar por hecho que él, masoquista, es también sumiso de ella, cosa muy lejos de la realidad. Por otro lado, observo que hay quien se presenta como “sumisa” cuando su único contacto con la sumisión parece ser su alegre disposición a ofrecer su figura a su novio del alma para que la perfore con los más variados objetos punzantes mientras ella proclama su amor eterno a golpe de chorros de hemoglobina, y se extraña y/u ofende cuando topa con gente que gusta de alguno de los variados ceremoniales de la D/s y espera de ella que los entienda en base a su autoproclamada condición de “sumisa”.
Debería ser evidente para cualquiera que Sado Masoquismo y Dominación Sumisión son dos cosas diferentes, a pesar de compartir acrónimo y a menudo coexistir en una misma relación, pero por lo que parece, no es así. A veces pienso que el motivo es que en español no existe el concepto anglosajón de “top” y “bottom”, que sería lo correspondiente en una relación SM, como contraposición a Dom/sub u otras etiquetas más o menos esotéricas de la D/s. Esto lleva a confusiones como las arriba mencionadas, y acaba en que la joven masoquista ocupe parte de su tiempo de cicatrización en despotricar contra las costumbres de un mundo D/s que le es ajeno y, según su personal criterio, ridículo por ocuparse de ceremonias y protocolos en vez de llenar de chinchetas un salvaslip y sentarse en las rodillas de su churri, tan ricamente.
Parece que se quiere ignorar lo fundamental, y es que todas las letras que conforman las siglas BDSM se refieren a fetiches íntimos, y que es tan respetable el uso de normas de comportamiento que marquen la distinción entre Amos y esclavos como sentirse divina en el papel protagonista de una escenificación de la Fiesta de la Matanza. Lo que es obvio es que ambas cosas son potestativas, faltaría más, y el que en un momento dado se sienta ofendido por una u otra práctica quizá se esté él (o ella) equivocando de lugar. Si no le resulta excitante, o sugerente, o sensual, o le erotiza de algún modo, y no es su fetiche, o su parafilia, como antes se decía, burlarse de ello demuestra una catadura intelectual a la altura de la de los que gustan de reirse con chistes de mariquitas.
Lo irónico del asunto es que los orígenes de los protocolos sociales en el BDSM están en los mecanismos que surgieron en el mundo leather precisamente para distinguir a aquellos que pertenecían a la comunidad, y aceptaban sus reglas, de los advenedizos de fiabilidad aún sin confirmar. Los que se burlan de estas convenciones, que en parte perviven y algunos creemos que sería conveniente preservar de algún modo, ignoran que han tenido un papel fundamentamental en posibilitar que lo que ahora se llaman “sexualidades alternativas” pudieran salir a la luz pública en tiempos mucho más difíciles y represivos que éste.
Anda que no nos queda camino por recorrer…
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Amor, Protocolos y Paletas de Pinchos
Etiquetas:
Comunidad BDSM,
Opinión,
Protocolo
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Lo que a mi me gustaría comprender,es como escribes una entrada como la que hay un poco más abajo,sobre los prejuicios,la comunidad y demás,y luego te recetas algo como esto,que me parece del todo inapropiado y demuestra una enorme falta de respeto para con una pareja a la que seguramente no conoces.Como para encima,juzgar su sumisión.
ResponderEliminarJoder, qué manía de algunos de señalar a los demás con el dedo...Si conoces a alguien de estas características hazle notar que me parecen tan respetables las prácticas sanguinolentas como los rituales cursis de rosas, espinas y tal. El mensaje de esta entrada, como la de todas, es que haga cada uno lo que quiera y que respete a los demás. Eso no me impide hacer comentarios satíricos, por mucho que haya quien se los tome a mal. Como ya he dicho en Facebook, malo es que se pique uno, pero peor es que le piquen los demás.
ResponderEliminarSaludos,
Az.
Ah! Pero que te parezco picado? Mira...tirar la piedra y esconder la mano, es muy feo, bastante feo. No se puede disparar a dar, y cuando te descubren el tiro, escurrir el bulto.
ResponderEliminarPero vaya,me aplico a tu juego,ya que en mi comentario también realizo una opinión generalizada, sobre una pareja,a la que según tus propias palabras,no existe. Pero si no existen...para que los detalles?
En fin...
Lo de la comprensión escrita anda mal, según veo. No he dicho que te piques tú, salvo que veas algún motivo para hacerlo, sino de que a la "pareja" que mencionas la han picado otros en Facebook. Tú mismo has participado en los comentarios al respecto, así que sabes de qué estamos hablando.
ResponderEliminarTengo complicado escurrir el bulto, vivimos en la misma ciudad y nos veremos seguro más pronto que tarde. Lo que ocurre es que si quiero hablar de alguien hablo de ese alguien y lo nombro, y si quiero hablar en general no tengo por qué ajustarme a las características de nadie en concreto, por mucho que tenga todo el derecho a tomar rasgos de unos u otros.
Si parte de lo escrito se ajusta a alguien a quien conoces, y otra parte no, me da igual, el mensaje es otro, y no es personal, así que esto carece de importancia.
No nos gusta que se metan con nuestros amigos. y mucho menos sin motivo.
ResponderEliminarMario y valentina.
Hola Mario y valentina. A mí tampoco. Besos. Az.
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