miércoles, 18 de agosto de 2010

Tipos de cuerdas para bondage

A raíz de un amable contraste de pareceres con el atador gijonés Sr. Interior sobre la exactitud de la información técnica aparecida en su web Círculo Interior sobre los diferentes tipos de cuerdas sintéticas ambos llegamos a la conclusión de que éste es un tema que está menos claro de lo que creíamos y me sugirió que le echara un rato a sacar un texto sobre ello. Me pareció de interés, así que allá va.

Mi experiencia particular con las cuerdas se inscribe como una práctica más dentro de mis sesiones como Dominante. Atar es ante todo un acto íntimo, y como tal debe fluir sin demasiada premeditación, y servir de canal de comunicación con quien se me entrega. Por otro lado, atar implica un conjunto multidisciplinar de técnicas en las que intervienen conocimientos de anatomía, física, biomecánica y la propia manipulación de las cuerdas, con lo que es evidente que no hay más remedio que aprender ésas técnicas de un modo u otro.

En mi caso, y a pesar de que he tenido y sigo teniendo a lo largo de mi vida bastante contacto con lo oriental, desde las artes marciales al chi kung, las primeras imágenes de bondage me llegaron con la publicación de los comics de John Willie en la revista Star a finales de los años 70, y los imposibles tormentos de la inocente Gwendoline a manos del malvado Sir Darcy, y para cuando me llegaron las primeras imágenes de shibari, ya hacía años que imágenes de lo que se ha venido a llamar Damsels in distress poblaban mis fantasías fetichistas.

Así, mi estilo personal evoluciona alejado de cualquier interés por ajustarme a una u otra tradición dentro del bondage, sea la occidental, o la japonesa, a pesar de que ambas me influyen y me sirven de enseñanza e inspiración. Como nadie inventamos nada nuevo, esto hoy en día tiene su nombre, se llama, claro, fusión, y dentro de este mundo en que cada vez más gente se da a conocer con performances, talleres y exhibiciones, quizá la referencia más conocida sea el duo de atadores conocidos como Two Knotty Boys.

Tipos de Cuerda

Cuando uno repasa la información que hay disponible en Internet sobre las cuerdas que se pueden utilizar para bondage, la aventura es cuanto menos interesante. Desde el campo de los practicantes del Shibari, existen pocas dudas en principio de qué cuerdas usar, al menos en lo a los materiales se refiere, pero cuando uno empieza a experimentar con las cuerdas sin una referencia estilística en principio tan específica la cosa se complica, y como pasa con casi todo en La Red empiezan a aparecer informaciones contradictorias.

Aún en el caso del Shibari, en que la opinión unánime parece ser que el cáñamo es lo mejor, y lo más tradicional, en cuanto uno investiga un poco descubre que de hecho, en Japón el cáñamo apenas se usa y es el yute la fibra más extendida. Claro que, cuestiones tradicionales al margen, el cáñamo es más resistente que el yute, y su comportamiento físico es parecido y encima es más barato, con lo que la mayoría del Shibari que se ve por ahí se hace con cáñamo…o no, como veremos más adelante.

A diferencia de las cuerdas de origen natural, usadas para el Shibari, que como hemos dicho suelen ser de cáñamo o yute y se diferencian relativamente poco en sus propiedades básicas, clasificar las cuerdas fibras sintéticas exclusivamente por el material de que están hechas dice bien poco sobre ellas. Así como el tamaño de las fibras naturales y la forma de fabricar cuerdas con ellas varían poco, las fibras sintéticas, que son fundamentalmente plásticos, varían enormemente no sólo de unas a otras, sino que con un mismo material se pueden fabricar fibras de propiedades radicalmente diferentes.

Una cuerda de nylon de 8mm puede ser perfecta para hacer bondage, o puede que no…A priori, con ésa información no sabemos nada de ella. Lo que sí sabemos es que las cuerdas de nylon son de uso corriente desde hace años en el bondage americano, junto con las de algodón…por motivos obvios, ya que el nylon, también conocido como poliamida, se inventó en 1938 y se extendió rápidamente como sustituto de la seda para fabricar medias. Es muy resistente, suave, se lava bien…pero sobre todo al poco tiempo de inventarse había disponible un tipo de cuerda de nylon que servía para hacer bondage, que era barata y se encontraba en las tiendas con facilidad. Esto sirvió para popularizarla, y ha contribuido a que la imagen de las ataduras de color blanco (el nylon tiñe mal) en las fotos de bondage de los años 50 se fijara en el imaginario fetichista, y que a la cuerda de nylon le corresponda el honor de ser la primera cuerda de bondage de origen sintético.

La cuestión es que desde entonces hasta hoy, la fabricación de cuerdas, como la de casi todo, ha pegado un salto cuántico y comprar cuerdas se ha convertido en una tarea mucho menos simple que ir a la tienda de la esquina y llevarse lo que haya y nos sirva…sobre todo si lo queremos hacer a ciegas, y hacer la compra online. Claro que si lo que vamos a hacer es aprender, la opción de ir a la tienda y probar quizá no sea del todo mala.

Yo empecé así, y descubrí que odio el olor del cáñamo, cosa en la que, según me he enterado, coincido con Esinem, y que resulta bastante molesta ya que de cuando en cuando alguien me pone una madeja de cuerda contra la nariz diciendo ¡mira qué bien huele!, lo cual me obliga a mentir como un bellaco. Así que, descartadas también las cuerdas de escalada, que son un universo intimidante y con poco sex appeal, por no hablar del precio, el siguiente paso fué el cordón de algodón trenzado de 8-10mm. Buena opción, y la preferida de mucha gente. Mantiene buena forma en las ataduras, desliza bien, quema poco y es lo suficientemente suave para que los nudos se aguanten bien, de hecho demasiado bien si se aprietan mucho…pero no es especialmente resistente, así que cuando empecé a pensar en las suspensiones había que pensar en buscar otra cosa.

Dejando aparte cosas evidentemente inservibles como la ubicua cuerda de plástico para tender ropa, lo siguiente más habitual en tiendas de bricolaje y demás es la driza trenzada de polipropileno. El polipropileno es un plástico, inventado en 1954, que tiene múltiples aplicaciones en casi todos los campos, siendo con seguridad la más familiar pero insospechada la fabricación de la capa permeable de los pañales para bebé. Es muy resistente y tenaz, y cuando se usa en forma de fibra puede ser monofilamento, es decir, de fibras de gran calibre, o multifilamento, de fibras de calibre mucho menor. El monofilamento de polipropileno tiene aplicaciones médicas como hilo de suturar, o mallas implantables en el organismo para el tratamiento y contención de hernias. También sirve para hacer redes de pesca y cuerdas, especialmente cabos marinos para amarres, ya que una de sus características fundamentales es que flota y no le afecta el agua, pero son cuerdas rígidas que no sirven para atar.

Las drizas trenzadas de polipropileno que se suelen encontrar en centros de bricolaje están hechas de multifilamento de polipropileno, también conocido como MFP. El MFP es un material suave y sedoso de alta resistencia, que se puede fabricar en múltiples colores, lavable y que conserva sus propiedades cuando se moja. Esto lo está convirtiendo cada vez más en la fibra artificial por excelencia para el bondage en occidente, junto con el nylon, y se puede encontrar con esa denominación específica en suministradores especializados.

La cuestión es encontrar la cuerda adecuada que nos sirva para nuestros propósitos. La driza de 8mm que venden en los centros de bricolage suele estar trenzada alrededor de un núcleo de fibras torcidas, y es un poco voluminosa para atar el cuerpo, aunque viene bien para colgar anillos de suspensión, o usar en suspensiones con pértigas de bambú o similares (yo uso barras de madera de haya de 2m). Aguanta alrededor de 800kg, así que se puede colgar casi cualquier cosa si usas dos o tres cortadas a la longitud clásica de 8m, siempre que uses otra cosa para el cuerpo.

Al final encontré en un mayorista cordón trenzado hueco de MFP de 6mm, que da 500kg de resistencia a la rotura, y que resulta suficientemente suave al tacto como para permitir pasar la cuerda bastante rápido sin quemar la piel. La trenza hueca es lo bastante deformable como para aguantar bien los nudos, y es de un color negro que me encanta…y lo mejor de todo es que el precio es tan bueno que me compré 200m. Sospecho que no volveré a comprar más cuerda en una buena temporada.

Volviendo al Kinbaku, visitando la web de Esinem, él menciona como alternativa recomendable a las fibras naturales una fibra artificial llamada Hempex (hemp es cáñamo en inglés), pero que vuelve a ser MFP, teñido y tratado para parecer cáñamo y que se usa para hacer cabos marinos y otras cuerdas de aspecto natural…Él mismo, por cierto, comercializa cuerdas de Hempex como cáñamo sintético en su tienda, y es casi idéntico en aspecto, tan ligero como el yute, con una resistencia de 350kg y sobre todo sin necesidad de preparación ni cuidados especiales. La principal ventaja del Hempex, o el MFP, frente a las fibras naturales, desde un punto de vista técnico, es que se puede mojar sin encoger. El cáñamo cuando se moja encoge hasta un 10%, y esta propiedad, de hecho, ha dado lugar a que en el pasado se usase como elemento de tortura, usando ataduras apretadas y posteriormente empapadas en agua.

Esinem ha realizado ataduras subacuáticas utilizando cuerdas de shibari fabricadas con esta fibra, y menciona que a Kinoko Hajime, famoso bakushi japonés, le habían gustado tanto al verlas que le había tenido que regalar un juego de ellas…¿una pequeña grieta en la tradición?

Características a tener en cuenta

En resumen, que en principio merece la pena experimentar, probar con distintos tipos de cuerda dentro de los más idóneos para el bondage: cáñamo, yute, algodón, nylon y MFP. Para el shibari más tradicional el grosor máximo son los 6mm, mientras que para ataduras occidentales se puede usar cuerda de mayor calibre, pero siempre teniendo en cuenta que si vamos a hacer nudos cuanto más gruesa se la cuerda más voluminosos e incómodos serán.

Con respecto a los nudos, conviene que se sostengan bien, pero también que sean fáciles de desatar. Los factores de los que depende eso son lo deformable y elástica que sea la cuerda, y la autoadherencia o fricción que tenga. Por eso los nudos en el cordón de algodón, que se puede aplastar bastante y tiene bastante fricción son difíciles de desatar con una sola mano si se aprietan demasiado. Por otro lado, si una cuerda es muy dura y poco elástica, los nudos se nos desatarán casi solos por mucha fricción que tenga. Por supuesto, en cada una de esas consideraciones intervienen a su vez cosas como el tipo de trenzado o torcido, si el trenzado es hueco o alrededor de un nucleo, si el nucleo es del mismo material…

Debemos tener también en cuenta que el rozamiento que produzca la cuerda contra la piel determinará lo rápido que podamos atar, y si bien esto puede parecer que no tiene demasiada importancia cuando usamos cuerdas cortas, si nos da por hacer un bondage ornamental atando un corsé con una sóla cuerda de 50m la cosa cambia sensiblemente. Por otro lado es importante tener en cuenta que el principal factor que va a mantener nuestras ataduras sujetas es la propia fricción de las cuerdas contra sí mismas y contra la propia piel, así que una cuerda demasiado deslizante nos va a obligar a hacer más nudos, y además nos puede poner en serios aprietos si se nos ocurre intentar hacer una suspensión con ella.

Con respecto a las suspensiones, el primer factor importante a tener en cuenta, y el más obvio es el de su resistencia a la rotura. El valor que se suele dar es una resistencia estática, es decir que si mis cuerdas aguantan 500kg, en principio eso significa que puedo levantar lentamente hasta ese peso y la cuerda aguantará. Por supuesto, una suspensión es algo dinámico, y las fuerzas son bastante mayores una vez que la carga está en movimiento, con lo que ese valor se verá sensiblemente rebajado. Se suele usar como estimación diez veces la carga que vamos a suspender, así que si voy a empezar a balancear algo colgado de sólo una de mis cuerdas, no debería arriesgarme a que pesase mucho más de 50Kg. Claro que las cuerdas se suelen usar dobladas, con lo que ése valor se duplica y luego se vuelve a duplicar con cada vuelta que demos y uno, que es precavido, siempre usa por lo menos una cuerda de seguridad…La moraleja de esto es que es difícil que se nos rompa una cuerda por el peso salvo que faltemos gravemente al sentido común.

El otro factor con el que deberemos contar es la posible elasticidad de la cuerda. El nylon, por ejemplo, es bastante elástico, y de hecho cierta elasticidad es importante en una cuerda si, por ejemplo, queremos remolcar algo con ella, ya que absorberá gradualmente los tirones y evitará que se rompa de repente, pero puede causarnos problemas en una suspensión. En cualquier caso, mucho antes de pensar en suspender a alguien, con todas las consideraciones de seguridad que eso conlleva, conviene que hayamos aprendido lo suficiente sobre tierra firme como para tener claro de sobra qué cuerdas podemos usar sin peligro.

En resumen, que antes de decidirnos por una cuerda basándonos exclusivamente en el material del que está hecha, conviene que la manipulemos pensando en todo lo anterior hasta dar con lo que mejor se adapte a nuestros gustos, nuestras necesidades y por supuesto, nuestro bolsillo. En mi opinión no tiene demasiado sentido hacer una inversión demasiado importante en cuerdas hasta que hayamos aprendido lo suficiente para tener claro lo que necesitamos, y para ese entonces habremos aprendido también, con suerte, a diferenciar dónde está la frontera entre comprar cuerdas de calidad o ser presa del oportunismo que está surgiendo de la mano de la creciente moda del Shibari.

Y para terminar, ni que decir tiene que antes de lanzarnos alegremente a atar a nadie todos deberíamos dedicar el tiempo suficiente para comprender cómo funciona el cuerpo humano, y los peligros inherentes que existen, que son más y menos evidentes de lo que pudiera parecer, aún sin suspensiones de por medio.

6 comentarios:

  1. Buenísima información, qué gusto da ver que los atadores con experiencia comparten sus conocimientos alejándose de esa manía de los "grandes maestros" por mantener su sabiduría en secreto, en mi opinión la gente va a atar igual, así que es mejor que se pueda encontrar información que ayude a que se haga con seguridad.
    Gracias, un saludo
    Libertad

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  2. Gracias a tí, Libertad, por leerme. Es verdad que en determinadas cosas hay un vacío de información, y estoy contigo en que la gente se va (nos vamos) a lanzar a experimentar por su cuenta a ciegas por mucho que le digan que se busquen un maestro que les enseñe, así que por mi parte pienso intentar escribir también un poquillo de cuestiones de seguridad, que hay algunas menos obvias de lo que parece...a ver si voy sacando ratos...

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  3. Hola Azrael Arcángel,

    Hice un comentario demasiado largo en tu post, y no me lo acepta, cortarlo seria dejarlo cojo, así que lo coloco como hilo en mi blog.

    http://lacasitadehard.blogspot.com/

    Por si te interesa.Saludos

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  4. Azrael, muy interesante tu comentario, resume muchisimo la busqueda. Encontrar buenos textos y sobre todo en español ayuda muchísimo. Te cuento tengo estudios de anatomía y fisiología humana y si te interesa te puedo dar una mano con el tema de los cuidados no tan evidentes en base a ataduras. Si deseas ponte en contacto conmigo a exel561rm(arroba)gmail.com y debatimos allí

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  5. muy buen post, muchas gracias por compartirlo!

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  6. Muchas gracias por el post, ha sido de mucha utilidad la información, tanto para mi pareja como para mí. Es agradable que compartas lo que sabes, me da mucho gusto. Gracias y saludos.

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