Casualidades de la vida, cuando le empecé a hablar a e{_Az_} sobre mi idea de lo que quiero que llegue a ser La Casa de Azrael, ella me confesó que durante un tiempo, antes de conocernos, había estado investigando sobre lo que ella llamaba “BDSM institucional”, y que venía a coincidir con lo que le estaba contando. No había encontrado nada, así que había llegado a la conclusión de que era una fantasía suya y lo había dejado ahí hasta que aparecí yo con mis chifladuras.
Robándole una definición a la Wikipedia, Las instituciones son mecanismos de orden social y cooperación que procuran normalizar el comportamiento de un grupo de individuos (que puede ser reducido o coincidir con una sociedad entera). Las instituciones en dicho sentido trascienden las voluntades individuales al identificarse con la imposición de un propósito en teoría considerado como un bien social, es decir: normal para ése grupo. Su mecanismo de funcionamiento varía ampliamente en cada caso, aunque se destaca la elaboración de numerosas reglas o normas que suelen ser poco flexibles.
Leída esta definición, parece increíble que no exista el concepto de BDSM institucional, teniendo en cuenta que parece encajar perfectamente dentro del farragoso mundo de la D/s en el que a algunos nos complace habitar. La D/s se construye a base de normas, reglas y protocolos, y nuestras fantasías y fetiches se nutren más de eso que de látigos, cuerdas y demás accesorios.
A pesar de que esto no acabe de ser bien entendido por amplios sectores de la comunidad BDSM, que repiten alegremente el soniquete “no hay reglas”, hay mucha gente que NECESITA reglas y protocolos definidos para enmarcar en ellos sus fantasías, y es precisamente su búsqueda activa de normas de comportamiento predefinidas la que suele llevar a las actitudes fundamentalistas que terminan ridiculizándonos a todos un poco.
En realidad, predicar “no hay reglas” viene a demostrar un desconocimiento de base sobre la importancia que en los orígenes del BDSM moderno tiene el movimiento Leather, y la importación por el mundo fetichista de las actitudes, protocolos, jerarquias y valores militares por los veteranos de guerra gays después de la II Guerra Mundial que serían después conocidos como la Vieja Guardia Leather. El BDSM tal y como lo vivimos hoy debe mucho a aquéllos códigos, protocolos y jerarquías, y no sólo en lo que respecta a la práctica, sino sobre todo en la aparición de los mecanismos sociales que permitieron que saliéramos de las catacumbas y empezáramos a normalizar la forma de relacionarnos.
En cualquier caso, en La Casa de Azrael nos está apeteciendo explorar el concepto de BDSM Institucional, y por eso creamos reglas, protocolos y códigos éticos, del mismo modo que otros se dedican al bricosado, para usarlos como marco en el que vivir nuestras relaciones.
Ya sé que en sí mismo esto no tiene demasiado de particular dentro del planeta D/s, pero el matiz importante es que una institución está siempre por encima de sus miembros, que se deben a ella y al propósito para el que fue fundada, y que en última instancia debe ser capaz de subsistir, evolucionar y perpetuarse por encima de los que ocasionalmente la integren. Veremos lo que sale.
Ni que decir tiene que esta es nuestra Casa, y la construimos como queremos. Si alguien se interesa por ella, le explicaremos por qué nos parece que nuestra Casa es la mejor del mundo, pero que nadie se confunda: no pretendemos que nadie se construya la suya imagen y semejanza de la nuestra. El auténtico reto de la D/s no es imitar a los demás, sino llegar a conocernos a nosotros mismos lo suficiente como para construirnos nuestras propias reglas a la medida, y conseguir que funcionen en la práctica.
Serving with Intent: The Art of Being Present in Submission
Hace 4 semanas

No hay comentarios:
Publicar un comentario